Poesía
Conquistador sin patria
Encantador y astuto con alma de vagabundo,
ronronea sus libertades y dotes de presentir;
de sofisticados sentidos y mirada trasnochada,
va cazando roedores y esquivando cascabeles.
Mahoma lo acunó llevándolo al paraíso,
siendo testigo discreto en misterios del Islam.
Orina su territorio celoso de compartir,
cae siempre bien parado con astucia y liviandad.
Hace más de diez milenios tu maullido se hace oír
y en Egipto matan hombres por violar tu pedigrí.
Tu piel es muy codiciada, monederos de poder,
esconden tesoros grandes pero no se dejan ver.
Paciente y observador compartimos un pensar,
aunque seamos distintos, las ratas nos huelen mal.
